Como dice un proverbio chino “Nada es remedio nada es veneno, el problema son las dosis”.este pensamiento resume como nos relacionamos con las grasas, aunque seria mas exacto decir “el problema son las proporciones”.
Grasas de mamíferos (saturados) son indispensables para la producción de la hormona del crecimiento y otras, asimilación de vitaminas, minerales, etc. y aquí viene el gran pero, su abuso conlleva riesgo cardiaco, problemas a nivel endocrinólogo y en el sistema nervioso.
Aceites de origen principalmente vegetal (monoinsaturados, Ω-6) ayudan a disminuir los riesgos cardiacos, son indispensables para el desarrollo de algunas áreas del cerebro, pero dañan otras.
Grasas origen marino (poliinsaturados, Ω-3) que prácticamente solo tiene virtudes.
Pero hay que tener cuidado con estas generalizaciones y no tomarla al pie de la letra, debido a algunas excepciones.
Al revisar un poco el camino evolutivo de la especie humana queda claro que somos un animal omnívoro, y que en la variedad esta el gusto, siendo la no especialización uno de los factores de éxito.
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