Investigaciones recientes en los países del Este de Europa.
Pese a los problemas políticos y económicos que han venido sufriendo los países del antiguo bloque soviético después de la caída del muro de Berlín en 1991, la terapia fágica ha continuado siendo empleada en algunos de estos países particularmente en Polonia y en Georgia. En este último caso el centro de investigación de Tiflis fundado por d’Herelle y Eliava en 1923 ha sido el mayor productor de cepas de fagos para la antigua Unión Soviética. En este sentido varios investigadores polacos del Instituto Hirszef de Polonia, fundado en 1953, han proporcionados datos convincentes sobre el tratamientos de 550 casos de infecciones bacterianas supurativas (enfisemas, peritonitis, osteomielitis y otras) en humanos. Se trataba en su mayor parte de casos crónicos en los que estaban implicadas bacterias resistentes a casi todo el arsenal de antibióticos de que se disponía. Entre estos microorganismos se encuentran: Staphylococcus aureus, Pseudomonas. aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y E. coli Mycobacterium Tuberculosis, M. Boris, Streptococcus pneumoniae.
Estos investigadores han documentado curaciones en un 90% de los casos basándose en que se detiene la supuración, y en el cierre de las heridas y las fístulas. Los fagos en estos casos se administraron por vía oral previo tratamiento de los pacientes con antiácidos y gelatina para así proteger a los fagos de la acidez gástrica y posterior comprobación de que los fagos usados llegaban al torrente sanguíneo. Más recientemente, los investigadores polacos han informado que de 1300 casos tratados el número de curaciones, en infecciones producidas por diferentes patógenos, se elevaba al 86% de los casos.
Por otra parte, en la actualidad, aún superando grandes dificultades económicas debidas al cambio que experimenta este país en su conversión a la economía de mercado, en el Instituto Eliava-d’Herelle se prepara una gran cantidad de fagos para combatir la disentería entre las tropas rusas aunque aún se requiere, para dar validez científica a su empleo, que estos tratamientos aporten datos más concluyentes sobre controles a doble ciego. Recientemente han sido publicadas varias revisiones muy documentadas sobre el uso terapéutico de los fagos en estos dos centros de investigación.
Pese a los problemas políticos y económicos que han venido sufriendo los países del antiguo bloque soviético después de la caída del muro de Berlín en 1991, la terapia fágica ha continuado siendo empleada en algunos de estos países particularmente en Polonia y en Georgia. En este último caso el centro de investigación de Tiflis fundado por d’Herelle y Eliava en 1923 ha sido el mayor productor de cepas de fagos para la antigua Unión Soviética. En este sentido varios investigadores polacos del Instituto Hirszef de Polonia, fundado en 1953, han proporcionados datos convincentes sobre el tratamientos de 550 casos de infecciones bacterianas supurativas (enfisemas, peritonitis, osteomielitis y otras) en humanos. Se trataba en su mayor parte de casos crónicos en los que estaban implicadas bacterias resistentes a casi todo el arsenal de antibióticos de que se disponía. Entre estos microorganismos se encuentran: Staphylococcus aureus, Pseudomonas. aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y E. coli Mycobacterium Tuberculosis, M. Boris, Streptococcus pneumoniae.
Estos investigadores han documentado curaciones en un 90% de los casos basándose en que se detiene la supuración, y en el cierre de las heridas y las fístulas. Los fagos en estos casos se administraron por vía oral previo tratamiento de los pacientes con antiácidos y gelatina para así proteger a los fagos de la acidez gástrica y posterior comprobación de que los fagos usados llegaban al torrente sanguíneo. Más recientemente, los investigadores polacos han informado que de 1300 casos tratados el número de curaciones, en infecciones producidas por diferentes patógenos, se elevaba al 86% de los casos.
Por otra parte, en la actualidad, aún superando grandes dificultades económicas debidas al cambio que experimenta este país en su conversión a la economía de mercado, en el Instituto Eliava-d’Herelle se prepara una gran cantidad de fagos para combatir la disentería entre las tropas rusas aunque aún se requiere, para dar validez científica a su empleo, que estos tratamientos aporten datos más concluyentes sobre controles a doble ciego. Recientemente han sido publicadas varias revisiones muy documentadas sobre el uso terapéutico de los fagos en estos dos centros de investigación.
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