lunes, octubre 31, 2005

UNA VISION HISTORICA

Durante los tiempos prehistóricos en los que evolucionó el cerebro, nuestros antepasados pasaron de herbívoros a carroñeros y posteriormente a cazadores, esto permito el aumento de tamaño de nuestro cerebro y con esto el desarrollo de la inteligencia.
Una curiosidad que ha generado algunos debates en la comunidad científica es que: las herramientas más antiguas encontradas, provienen de la costa en casi todos los casos y luego empiezan a reproducirse en el interior del continente africano. Lo que hace pensar que existe alguna relación entre la inteligencia el consumo de pescados y mariscos, no siendo la carne el pilar de nuestra evolución, como se pensaba.
Esa proporción natural de grasas se mantuvo durante aproximadamente cuatro millones de años, hasta el siglo XIX. En que la Revolución industrial produjo cambios drásticos, incluido el refinado de los aceites vegetales, con alto contenido de Ω-6. La carne magra de caza se vio sustituida por la carne de vaca y cerdo, muy grasientas.
Durante los últimos ciento cincuenta años, la ingestión de grasa saturada y de Ω-6 se disparó, al tiempo que se reducía hasta valores patéticos el consumo de Ω-3.
Esa proporción difiere mucho de lo que son nuestros orígenes genéticos y estamos pagando por ello un alto precio en forma de envejecimiento acelerado e índices cada vez más altos de enfermedades crónicas.

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